Texto completo del homenaje a María Ángeles Iglesias Vázquez

Cualquiera que lea esto y conociera realmente a Geli sentirá estas palabras como si saliesen de su propia boca, y aún así con palabras no llegaríamos a explicar todo lo que es esta persona para nosotros.

Nadie tiene nada malo que decir de ella, estoy segurísimo. Vivió toda su vida pendiente de la felicidad y el bienestar de la gente que la rodeaba, y sobretodo de tantísima familia y amigos que estuvieron con ella siempre, y especialmente cuando más lo necesitó, en los malos momentos. 

Ha sido una mujer con un recorrido impecable, que todos debemos tomar como ejemplo, perdonando, disculpando, olvidando cualquier cosa mala de los demás; una madre para quererla sin descanso, sin esfuerzo, que se hizo y hace querer hasta el infinito. Para su hermana también lo era todo en la vida y hacía de hermana pequeña, de amiga, de madre, de consejera y de compañía en todos los días de la vida que vivieron huérfanas de madre...; sobrina de unos tíos que la quisieron y criaron como una hija, y tía de unos sobrinos que la quisieron como una segunda madre; una prima que siempre unió más si cabe a todos y que daba alegrías y buenos momentos a los que estaban con ella, subía el ánimo al que estaba triste y alegraba y animaba cualquier momento con su felicidad y simpatía. Sus chistes aparecían cuando menos se lo esperaba nadie. Una amiga única, irrepetible, deja mucho hueco en todos los grupos de amigas que tenía (que tiene y que tendrá por siempre), su sitio siempre presente, faltarán esas bromas y comentarios que hacían de una tarde normal un día para recordar y contar, dejando a todos siempre con ganas de repetir y echar unos ratitos con ella. Por último un nieto de un añito que no podrá vivir miles y miles de momentos felices con su güelita, y que sobretodo no podrá aprender de ella todas esas cosas buenas que nos han hecho a todos los que la conocimos ser un poco mejores personas.

Todos te echaremos tanto de menos, se nos ha hecho tan corta la vida contigo, y nos va a resultar tan difícil vivir el resto de las nuestras sin tí. Nos queda ser como tú nos enseñaste que debemos ser, viviendo la vida como tú querías vivirla, con humildad y con el simple deseo de pasar momentos felices con su gente querida.

Geli te querremos hasta que tengamos capacidad de sentir.